Si en tu PyME entran decenas (o cientos) de facturas al mes, el IRPF suele fallar por el mismo motivo: la retención se decide en la factura, pero el error aparece cuando ya es tarde (cierre mensual, trimestral o revisión con la asesoría). Y no es un problema “fiscal” en abstracto: es un problema de datos. Un NIF mal capturado, una base incorrecta o una retención que no se detecta a tiempo se convierte en horas de revisión manual, correos, rectificativas y estrés.
En 2026, el reto no es “saber qué es el IRPF”, sino mantener el control operativo: qué facturas llevan retención, cuál es el importe retenido, cómo cuadra con tus registros y cómo llegas al trimestre sin sorpresas. Por eso este artículo conecta dos mundos que deberían ir juntos: retenciones IRPF en facturas y extracción automática de datos con OCR sin plantillas (cuando los PDFs no siguen un formato fijo).
Nota práctica: esta guía es informativa y no sustituye el criterio de tu asesoría ni la normativa aplicable a tu caso.
Qué cambia y qué debes vigilar en IRPF 2026 si emites o recibes facturas con retención
En el día a día de una PyME, “IRPF 2026” se traduce en algo muy concreto: retenciones que practicas (o te practican) y que debes declarar en plazo, además de cuadrar el anual. La clave es entender el circuito para no perder el control cuando hay volumen.
Qué es una retención IRPF en factura y cuándo aplica
Una retención es un importe que se descuenta en ciertos pagos (por ejemplo, a profesionales o en alquileres urbanos) y que el pagador ingresa a cuenta en la Agencia Tributaria. Operativamente, eso significa que la factura ya trae la pista: base imponible, tipo de retención e importe retenido. Si esos campos no se capturan bien desde el PDF, tu control se rompe desde el origen.
El mapa mínimo de obligaciones que afectan a PyME
Sin entrar en casuísticas, hay dos “familias” que suelen impactar a muchas PyME:
- Retenciones a trabajadores/profesionales (modelo 111): se presenta, con carácter general, en los 20 primeros días naturales tras cada trimestre. Si domicilias el pago, hay una ventana más corta (habitualmente del 1 al 15 de abril, julio, octubre y enero).
- Retenciones por alquileres (modelo 115): también se presenta de forma trimestral, normalmente del 1 al 20 del mes posterior al trimestre (abril, julio, octubre y enero).
Y luego está lo que muchas empresas “olvidan” hasta enero:
- Si has presentado el modelo 111, en general tendrás que presentar el resumen anual modelo 190.
- Si has presentado el modelo 115, en general tendrás que presentar el resumen anual modelo 180.
Procys es un software de digitalización de facturas homologado por la AEAT y figura en el listado oficial de “softwares homologados para la digitalización certificada de facturas”.
Por qué esto se vuelve un lío con muchas facturas
Porque el control se hace (mal) con tres cosas frágiles:
- PDFs desordenados,
- captura manual,
- y revisiones a última hora.
En cuanto sube el volumen, aparecen patrones típicos: facturas que “parecen sin retención” porque nadie la detectó, importes retenidos que no se registran, NIFs que no coinciden con el proveedor real, o bases que no cuadran con el total. Y cuando el trimestre ya está encima, todo se convierte en una carrera contra el calendario.
En la siguiente sección entramos justo en eso: por qué fallan las retenciones en PyME cuando hay muchas facturas y qué datos mínimos deberías capturar siempre (antes de hablar de automatización).
¿Por qué las retenciones de IRPF fallan cuando hay muchas facturas?
En una PyME, el fallo rara vez es “no sabemos qué es el IRPF”.
El fallo suele ser más mundano: no llegamos a capturar y validar los datos correctos a tiempo. Y cuando el dato está mal en el origen, todo lo que viene después (contabilidad, conciliación, asesoría, modelos trimestrales) se convierte en parcheo.
Datos dispersos: PDF, email, drive, ERP y asesoría
El circuito típico es así: la factura llega por email, se descarga “cuando se puede”, se guarda en una carpeta con un nombre irregular y, si hay suerte, se registra en el ERP. Después, alguien la reenvía a la asesoría o la sube a un portal. En ese camino hay demasiados puntos donde se pierde lo importante: si esa factura llevaba retención, cuánto era y sobre qué base se aplicaba.
Cuando hay volumen, el problema no es sólo “guardar” la factura. Es convertirla en datos estructurados, de forma consistente, para que puedas filtrar y controlar: “facturas con IRPF”, “retenciones por proveedor”, “pendientes de validar”, “diferencias entre base y total”, etc.
Errores frecuentes de captura manual (los que más cuestan)
El trabajo manual falla en lo mismo una y otra vez, porque los PDFs no están estandarizados y la carga de trabajo presiona:
- Se confunden base imponible y otras bases (descuentos, suplidos, líneas no sujetas).
- Se registra el tipo de retención mal (o ni se registra).
- Se captura el importe retenido como si fuera un descuento comercial o se omite.
- Se copia un NIF con un carácter incorrecto o se asigna la factura al proveedor equivocado.
Lo peligroso es que muchos de estos errores salen cuando ya intentas hacer cuadrar el trimestre o cuando la asesoría te pide aclaraciones.
cuando una factura “parece correcta” pero está mal
Aquí es donde más tiempo se va. Porque una factura puede tener apariencia de normalidad y, aún así, estar mal para tu control de IRPF:
- La factura debería llevar retención (por el tipo de proveedor/servicio), pero aparece con retención 0 o sin mencionarla.
- La retención está, pero no cuadra con la base (por redondeos extraños, líneas mixtas o campos confusos).
- El documento mezcla conceptos y no queda claro qué parte lleva retención.
Y cuando esto ocurre con 5 facturas, se resuelve. Cuando ocurre con 50, es un incendio.
Qué es el OCR sin plantillas y por qué encaja en el control de retenciones IRPF
El OCR sin plantillas resuelve justo el cuello de botella que hace que el IRPF se vuelva “difícil” en una PyME: extraer datos aunque cada proveedor facture con un diseño distinto. En lugar de depender de un formato fijo (plantillas), el sistema identifica campos por su contexto y patrones.
Esto es especialmente útil cuando trabajas con proveedores diversos, facturas escaneadas, PDFs generados con herramientas distintas o documentos con variaciones constantes.
OCR con plantillas vs OCR sin plantillas: qué gana una PyME
Con plantillas, tu automatización depende de que el documento “se parezca” a lo esperado. En una PyME real, eso rara vez se mantiene. Cambia el proveedor, cambia el formato, cambia la cabecera… y la plantilla se rompe.
Con OCR sin plantillas, el objetivo es otro: normalizar el dato, no el PDF. Eso reduce trabajo operativo, porque el equipo no tiene que estar “manteniendo plantillas” como si fueran hojas de cálculo con esteroides. En términos prácticos, significa que puedes crecer en volumen y proveedores sin multiplicar el tiempo administrativo.
Qué campos debe detectar siempre en facturas con retención
Para controlar IRPF, hay un conjunto mínimo de datos que conviene extraer y dejar listos para validar:
Proveedor (razón social), NIF, fecha, número de factura, base imponible, tipo de retención, importe retenido y total. Si además capturas el concepto/servicio, mejoras mucho la detección de “esto debería llevar retención” cuando el documento viene ambiguo.
Límites realistas (y cómo convertirlos en ventaja)
Ninguna automatización seria debería prometer “cero errores”. Lo que sí puedes conseguir es que el sistema te lleve directo a las excepciones: facturas donde falta el tipo de retención, donde no cuadra la base con el importe retenido, o donde hay señales de que debería haber retención y no la hay.
La diferencia clave es esta: en vez de revisar todas las facturas, revisas solo las que “huelen raro”. Y eso, para una PyME, es el salto de productividad.
Conclusiones: cómo preparar el IRPF 2026 sin sufrir
Si tu PyME maneja volumen de facturas, el reto del IRPF en 2026 no es “entender la norma”, sino llegar al trimestre con los datos bien capturados y validados. Las retenciones fallan por un motivo simple: el dato nace en un PDF (con formatos variables) y se intenta convertir en control con procesos manuales. Eso no escala.
La forma práctica de reducir errores y tiempo es convertir el control en un flujo estable:
- centraliza la entrada de facturas (email, carpeta o herramienta), para que no haya documentos “fantasma”;
- extraiga automáticamente los campos clave (NIF, base, tipo e importe de retención, total, fecha, nº de factura), aunque el formato cambie;
- válide por reglas (por ejemplo, que base y retención cuadren, que no falte el tipo, que no haya “retención 0” sospechosa);
- integra los datos con tu contabilidad/ERP o con la asesoría para evitar doble registro;
- revisa solo excepciones, no todas las facturas.
Si quieres preparar el IRPF 2026 con menos errores y sin perder horas en facturas PDF, prueba Procys para extraer y validar automáticamente los datos clave de tus documentos.





